Cuando eras pequeño, ¿qué era lo que deseabas? Igual lo que querías era que te dieran algún juguete nuevo o recibir mimos de parte de tus padres.
Y cuando te convertiste en un adolescente, ¿qué deseos tenías? Quizás deseabas poder salir con tus amigos para jugar a algún deporte, o salir una tarde o noche a alguna fiesta, si es que te dejaban hacerlo, y pasarlo bien; o gustarle a alguna chica o chico...
Nos hacemos ya adultos jóvenes y ¿qué deseamos en esta nueva etapa de la vida? Pues primero, en este momento, empiezan los cambios vitales y la toma de decisiones, cuando aún no somos lo suficientemente maduros. Deseamos, a lo mejor, seguir pasándolo bien con nuestros amigos, queremos poder estudiar algo que nos motive y guste y seguimos queriendo gustarle a los demás, sobre todo, al sexo opuesto o al mismo, según las preferencias de cada uno.
Deseamos experimentar momentos y sensaciones nuevas, es la etapa de la exaltación de las hormonas, empezamos el proceso para convertirnos en personas adultas, aceptando cambios físicos pero también cambios en nuestra personalidad y en la forma de pensar y de ver la vida, dándonos cuenta de que este mundo no era el mundo de fantasía que nos habían querido vender nuestros padres y familiares cuando éramos pequeños, pienso que esta realidad es el primer gran palo que recibimos en la vida, si no se han producido otros antes.
Muchos deseamos viajar, conocer otros lugares, otras formas de vivir, otro tipo de gente y empezar a abrir con esa experiencia un poco nuestra mente para darnos cuenta de que nuestro mundo hasta ese momento ha sido muy limitado, existen otras realidades y, el conocerlas, puede ser una experiencia muy enriquecedora.
¿Qué deseamos cuando somos ya consideradas personas adultas? Pues deseamos ser independientes, queremos disponer de estabilidad económica pero también emocional, la cual es también muy importante. Seguimos queriendo disfrutar de la vida todo lo que podamos, ya no disponemos de la misma cantidad de tiempo que teníamos cuando éramos más pequeños, por lo que creo que esos momentos de diversión los valoramos mucho más.
Seguimos deseando también el ser queridos por nuestra familia y personas cercanas y, en algunos casos, por la persona con la que puedes estar compartiendo tu vida.
Las personas sin compromisos sentimentales pueden desear seguir disfrutando de la vida sin ninguna atadura o pueden desear que aparezca en sus vidas una persona adecuada para ellas, con la que compartir momentos especiales o el resto de sus vidas.
¡Cuánta esperanza transmiten los deseos, que nadie ni nada haga que dejes de tenerlos!

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