El duelo es un sentimiento que ojalá no tuviésemos que experimentarlo.
Me cuesta mucho hablar sobre él porque aún lo estoy afrontando.
Cómo le dices adiós a alguien que quieres? Cómo le dices a tu mente que tiene que aceptar la realidad de que se ha producido esa pérdida importante, y le pides que deje de intentar negarla?
Después de 3 años, sigo intentando no pensar en que mi madre ya no está en este Mundo. Pienso que se trata de un mecanismo de defensa de mi cerebro que utilizo para no sufrir, creo que sigo en shock, aún no puedo aceptar el pensar que no está en este momento en su casa haciendo la cena.
En los momentos en los que te das cuenta de que ya no está, no puedes evitar notar cierto dolor dentro de ti, un dolor agudo, punzante, que no te deja casi respirar.
Cuando pierdes a tu padre o a tu madre y, más cuando ocurre de una manera imprevista, es muy duro y difícil afrontarlo, pensar que ya no podrás volver a verlo, ni volver a enviarle un mensaje, o llamarlo para contarle cualquier cosa que se te ocurra o te pase, o sólo para oír su voz, algo que yo solía hacer con mi madre.
Parte de tu vida y de tu ser se va con ellos, y tu vida ya no vuelve a ser la misma, tengas la edad que tengas en ese momento.
Con la muerte de mi madre, se acabó la vida que había tenido hasta ese momento, le dije adiós al mismo tiempo que me despedía de ella, algo que no pude hacer directamente porque no tuve la suficiente valentía, ni quise tampoco que ella supiera que era nuestro último momento juntas.
La última vez que la vi, me puse un vestido nuevo y me arreglé para que me viera guapa, y me comporté con ella como si fuéramos a compartir muchas más ocasiones juntas durante años.
Me agarró las manos, me sonrió con sus ojos, ya que tenía puesta una mascarilla, y me dijo: No te preocupes tanto. Creo que ha sido el mejor consejo que me han dado en mi vida. Intentaré cumplir su petición durante el tiempo de vida que me quede.
Cuando me fui, sabía que no iba a volver a verla, sólo alguien que haya pasado por algo así puede comprenderme.
No queremos ni podremos olvidarlos porque siempre serán nuestros padres y, como nosotros somos parte de ellos, vivirán siempre dentro de nosotros, por lo que vivamos por ellos.

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